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sábado, 27 de septiembre de 2014

Viajar es caminar lejos para entender tu hogar

Se tiende a pensar que, viviendo en el extranjero, se aprenden muchísimas cosas del país donde se está.

Se aprenden cosas. Pero tengo la sensación que la mayor lección es la propia. La de conocer y apreciar mejor el lugar que se ha dejado atrás. Valorar lo que antes apenas sabíamos que existía aun habiéndolo tenido toda la vida ante nuestros ojos.

Cuando vuelvo unos días a mi Hospitalet natal después de meses en Londres, hasta el paseo más banal se convierte en una intensa experiencia. De repente tu país, tu ciudad y tu gente adquieren un millón de matices que antes resultaban invisibles.

Pensamos los españoles que todo lo de fuera es mejor. Que estamos muy por detrás de lugares como Reino Unido o Francia. Pero no es así. 

En España, quizás por ese empeño quijotesco de ir siempre más allá, por ese miedo a quedarnos anticuados, hemos sabido crear un digno lugar donde vivir. Un sitio incluso más moderno y cómodo en algunos aspectos que nuestros vecinos más ricos.

A algunos quizás le cause extrañeza esta afirmación. Pero eso es el viajar: un aprendizaje de nosotros mismos.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Trabajar en Londres: qué papeleo hace falta y algunos consejos

Autobuses de Londres
Trabajar en Londres es posible. Si tienes ahorros, tolerancia a los días nublados y fuerza de voluntad, podrás vivir y encontrar un trabajo aquí. Incluso ser feliz. 

Antes de nada, hay que ser consciente de que, en esta ciudad, la vivienda y el transporte son muy caros (¡carísimos!). Como referencia, yo y mi novia pagamos actualmente unos 1.000 euros mensuales en Zona 2 por un pequeñísimo bedsit (cocina y cama en una misma habitación, el baño es compartido). Y ahora este precio incluso se puede considerar barato. El transporte son unos 150 euros mensuales. Por lo que si no consigues un trabajo rápido, en Londres agotarás enseguida tus ahorros.

Dicho esto, simplemente detallo qué papeleo y trámites son necesarios para venir a trabajar a Londres (para un ciudadano español o europeo).  Aunque al principio intimida, es más fácil de lo que parece.

Papeleo básico

  • Dirección. Primero debes tener una dirección, que vas a tener que dar en los primeros trámites. Si aún no tienes un sitio fijo, puedes simplemente dar la de tu hotel de manera provisional. Cuando ya tengas un sitio fijo, tendrás que solicitar los cambios de dirección en los distintos sitios.  
  • Cuenta bancaria. El paso clave (y a veces lo más difícil) es abrir una cuenta bancaria. A partir de ahí todo viene rodado. Muchos bancos suelen poner bastantes trabas a los extranjeros. Sin embargo, Lloyds es bastante conocido por poner pocas pegas. Para abrir una cuenta sólo hace falta un pasaporte. Aquí lo explican. Te enviarán la tarjeta de débito y las contraseñas a la dirección que des. Por eso debes asegurarte de que vas a poder recoger el correo en la dirección que diste durante, al menos, una semana. Aquí los bancos no tienen ninguna comisión en las cuentas básicas y puedes sacar dinero gratis desde casi cualquier cajero.
  • National Insurance Number. En cualquier trabajo te pedirán un número que se llama National Insurance Number (también conocido como NIN), similar al de la Seguridad Social. Simplemente pides cita por teléfono y te concertarán una hora para la oficina más cercana a donde vivas. Estas oficinas se llaman Job Centre. Aquí puedes ver los teléfonos de contacto. El día de la cita, te harán una entrevista y tendrás que rellenar unos formularios. Siendo europeo no te pondrán mayores pegas.

Otros consejos

Hecho esto, ya tienes lo fundamental: una dirección, cuenta bancaria y el número de la seguridad social. Pero aquí no termina todo. 
  • Número de teléfono. Obviamente, también te hará falta un número de móvil inglés. Como consejo, lo más fácil es acercarse a una tienda de Three y coger una SIM de prepago. Las llamadas son a 3 peniques (sin establecimiento), los SMS a 2 y el MB de internet a 1. Muy barato. También encontrarás las SIM de prepago en quioscos, supermercados, etc. Si luego te interesa otra compañía, siempre puedes portar tu número. GiffGaff (de Telefónica) es también muy popular entre la comunidad hispana, aunque en este caso no es posible comprar la SIM en una tienda física. Tanto en Three como en GiffGaff las llamadas internacionales son muy baratas (2-3 peniques el minuto a fijos de España). En el caso de Three, es imprescindible marcar un código antes del número para que te apliquen la tarifa económica. Varía según el país de destino y si es fijo o móvil. Los puedes ver aquí
  • Referencias. A la hora de buscar empleo, verás que es habitual que te pidan referencias de antiguos trabajos ingleses (contacto de tus jefes, etc.). Obviamente, como recién llegado a Reino Unido, es imposible que las tengas. Puedes poner a tu casero, un conocido o alguien de España. Por probar. 
  • Guarda las facturas. Cuando te lleguen cartas del banco o similares, consérvalas como oro en paño. Porque son muy útiles para papeleos posteriores, como prueba de tu lugar de residencia.
  • Médico. Sólo tienes que buscar cuál te coge más cerca y te gusta más de los de aquí. Después te acercas al centro y rellenas un formulario de registro.
  • Encontrar habitación. Lo de encontrar un sitio decente donde vivir es lo más difícil de esta ciudad. No hay mucho secreto: buscar mucho y ser desconfiado. Eso sí, mucho cuidado con los timos, porque abundan. Si algo es notablemente más barato que la media, hay que sospechar. Las webs más conocidas son: Gumtree (anuncios clasificados), Zoopla (alquiler de pisos y estudios, normalmente de agencia) y Spareroom (para compartir piso). También merece la pena echar un vistazo a moveflat,  una pequeña web algo alternativa que a veces tiene algunos anuncios interesantes. 
Hasta aquí lo fundamental. El resto es googlear y consultar páginas como Foro Londres o Guirilandia. Una vez llegues a Londres, pon todo tu empeño. Aprovecha la experiencia. Disfruta del trabajo que tengas, sea en una cafetería o en una oficina. Aprende inglés. No te deprimas. Y cuando te canses, vuélvete. 


miércoles, 30 de julio de 2014

El timo del desnudo de Irina Shayk en la película Hércules

En Londres ya se ha estrenado la película Hércules que protagoniza Dwayne Johnson ("La roca") y está dirigida por Brett Ratner. La he visto y he de confesar que me ha gustado. Sin embargo, tiene trampa. Ha aparecido en los medios que supone el debut como actriz de la modelo Irina Shayk y la publicidad da a entender que tiene un papel clave en el film, casi de co-protagonista. En algunos carteles la rusa incluso tiene un peso similar a Johnson y en el tráiler su aparición es recurrente. Si a eso le sumamos lo de que sale "desnuda", el reclamo es más que evidente.


La película me ha parecido bastante buena. Tiene un cierto aroma a cine clásico de aventuras. La idea de dar una explicación humana al mito de Hércules me parece fascinante (el mérito se debe al cómic en el que se basa). Las escenas de acción entretienen y emocionan (y eso que a mí suelen aburrirme). Y los actores cumplen. Se disfruta.

Sin embargo, a lo largo de la película la presencia de la Shayk brilla por su ausencia. Como mucho, puede considerarse actriz de reparto. Sólo aparece unos momentos en algunos de los recuerdos de Hércules. Si digo que suma diez segundos, seguramente me sobre alguno. Y sólo pronuncia dos o tres palabras. En el tráiler (aquí abajo lo tienes) podemos ver todas las escenas donde sale la modelo y quizás alguna más. En la película, el "desnudo" se reduce a la aparición de su trasero de manera tan fugaz que casi parece subliminal (diría que en el tráiler se aprecia con más detalle esa escena). La Shayk no es exactamente mi tipo (prefiero las historiadoras), pero el asunto me parece un amaño publicitario en toda regla. De ahí mi pequeño enfado.


Conclusión: si alguien tiene la intención de ir al cine para ver a Irina Shayk desnuda, que se queda en casa porque eso sigue siendo privilegio de Cristiano Ronaldo. Si en cambio lo que quiere es ver una buena película de aventuras y acción, merece la pena comprar la entrada. 

viernes, 18 de julio de 2014

Ryanair sí está cambiando, pero poco a poco


"Estamos cambiando" (We're changing) era el mensaje de una campaña publicitaria de Ryanair que llevó a cabo en el metro de Londres a principios de 2014. En aquel momento, la publicidad no podía más que causarme una carcajada gigante.

La risa era porque, primero: el aspecto algo cutre de los carteles repartidos por los pasillos del metro hacía pensar que bien poco podrían estar cambiando las cosas. Si algo ha sido Ryanair es cutre, tal y como seguía siendo esa publicidad. Segundo: el "estamos cambiando" era en el fondo un reconocimiento de que no habían hecho las cosas del todo bien. La frase suena casi a disculpa, una victoria del consumidor y del sentido común.

El pasado: ganado y terror


Yo he sido uno de esos pasajeros que ha intentado evitar Ryanair a toda costa. Siempre he preferido pagar 10 euros más por un vuelo si eso me permitía ir con cualquier otra compañía. Tenía la sensación de que la aerolínea irlandesa trataba a sus pasajeros como ganado. Casi llegando al terror cuando en la puerta de embarque sacaban jaulas o cajas de cartón para comprobar que el equipaje de mano cumplía al milímetro las dimensiones exigidas. Por suerte, a mí nunca me han pillado en nada, pero he visto a otros pasajeros caer en sus garras.

Sin embargo, mi reciente experiencia me ha obligado a reconocer los progresos de Ryanair. Sí, realmente creo que algunas cosas han mejorado. Lo digo porque recientemente he volado con ellos y además tengo reservado otros billetes para dentro de poco. En ambos casos hay algo que me ha hecho ver a la compañía de otra manera.

Dos maletas de mano


Por ejemplo, en el último vuelo que hice con Ryanair ya permitían llevar dos equipajes de mano. Una maleta grande y un bolso. He de decir que tanto en la ida como en la vuelta iba algo cargado. Cumplía las medidas, pero por la mínima. Una maleta del tamaño justo para cabina y un bolso de tipo bandolera. Me temía lo peor en la puerta de embarque. Pero nadie dijo nada a nadie sobre las medidas  ni sacaron jaulas de medir. 

De hecho, en este vídeo en el que Michael O'Leary, el jefe de la compañía, presenta las novedades, se puede ver claramente como la bolsa de mano sobresale de la jaula. Como curiosidad, en el vídeo también aparece la azafata del cartel del metro. Ella debe de simbolizar el cambio


Lo de dos maletas es una novedad interesante, incluso respecto a compañías más laxas con el equipaje de mano como EasyJet. 

24 horas para cambiar una reserva gratis


Pero donde Ryanair me demostró que sí estaban cambiando de verdad fue en una reserva de billetes desafortunada. Al escoger las fechas, me equivoqué de fecha. Reservé justo para la semana anterior a la correcta. Sí, ese típico error tonto que piensas que nunca te va a pasar, hasta que te pasa. 

El vuelo eran 200 euros (cuatro billetes: dos personas, ida y vuelta). Según la tabla de cargos de Ryanair y como yo mismo pude comprobar en la práctica, modificar una reserva tiene un coste de 40 euros por persona y vuelo. Por lo que cambiar completamente el billete me hubiera salido por 160 euros. Sudores fríos por la espalda. Sensación de terror. Maldecir a Ryanair y a mi cabeza. 

Sin embargo, uno de las novedades introducidas por la compañía en su transformación es un período de gracia de 24 horas para errores menores. Hablando en plata: significa que si cometemos algún despiste en la reserva (como el mío), ahora Ryanair nos permite corregirlo gratuitamente. 

Contactar con Ryanair


De todas formas, tampoco hay que emocionarse. No puede hacerse directamente desde la web, porque ahí sí aplican los cargos habituales de cambio de billete. Hay que llamar a su call centre* o contactar por chat. El problema es es el horario: de lunes a viernes es de 8 de la mañana a 7 de la tarde (y menos horas en fin de semana). En Reino Unido, hasta las 6. 

El horario fue mi cruz. Porque cuando pude reaccionar para solventar el problema ya habían pasado las 7 de la tarde del día siguiente. Pasada esa hora, no hay forma humana de contactar directamente con Ryanair (¡es Ryanair a fin de cuentas!). Estaba dentro de las 24 horas, ¿pero cómo podía ejercer mi derecho? ¿tendría que comprar billetes nuevos? ¿pagar 160 euros? Decidí seguir insistiendo al día siguiente, habiendo sobrepasado las 24 horas de gracia. 

Lo intenté primero por teléfono, pero las líneas estaban siempre ocupadas. El chat parecía que tampoco estaba disponible. Sin embargo, después de abrir la ventana del chat varias veces, pude hablar con un agente de la compañía. Le expuse el caso y, después de cierto tira y afloja, accedió a cambiar los billetes para la semana siguiente. Gratis. Eso sí, tan pronto como se hizo el cambio, se cortó en seco la conversación. ¿Para qué perder tiempo en un adiós? 

Sólo una semana para sacar el billete


Una de cal y otra de arena. Como se puede ver, la compañía ha mejorado, pero se intuye que la filosofía de Ryanair sigue detrás, aunque ahora menos visible. Por ejemplo, el check-in gratuito se ha reducido de 15 a solo 7 días antes de la salida del vuelo. Si quieres sacar tu billete antes de una semana, hay que pagar. Por lo que si nos vamos de viaje más de una semana y no vamos a tener acceso a una impresora o internet, Ryanair nos obliga a abonar 5 euros por asiento para hacer el check-in con mayor antelación. 

La moraleja es que ahora en Ryanair hay más facilidades, aunque no todo es fácil. Todavía hay algunas pequeñas trampas. Pero la relación entre precio y servicio sí es más equilibrada. Un último ejemplo, según su informe financiero, antes para hacer una reserva había que hacer 17 clicks. Ahora con 5 es suficiente. Sí, están cambiando. 


* En la web española de Ryanair no funciona bien el enlace a la lista de números de teléfonos para contactar con la compañía. Así que lo pongo aquí: el número para consultas tras la reserva es el 902 051 292. Es un 902, que quiere decir que no se incluye en las tarifas planas de llamadas, pero por lo menos sólo son 10 céntimos el minuto. Hay que decir que en otros países (Reino Unido) el teléfono sí es un número local, por lo que resulta más cómodo para el usuario. No entiendo por qué en España no han hecho lo mismo. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Edición censurada de 1984 de Orwell

Soy de esos a los que les gusta entrar a las librerías para acariciar libros (¿bibliofilia?). Me fijo en el diseño, la rugosidad de los materiales, el peso. Así que esta edición de Penguin del 1984 de Orwell me pareció deliciosa. En la foto no se aprecia bien (pulsa para ampliar), pero el título y el autor están en relieve dentro de las franjas negras. La vi en la librería Foyles.

 

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